miércoles, 26 de enero de 2011

Crítica: Mil cretins de Ventura Pons


Ventura Pons vuelve a adaptar relatos breves del escritor catalán Quim Monzó después de El por qué de todas las cosas, película que en 1995 le dió tantas alegrías y que le puso como unos de los directores de cine a tener en cuenta. Mil Cretinos se divide en quince historias divididas en tres partes. Un escritor se encuentra frente a la pantalla de su ordenador dispuesto a empezar a escribir. La primera parte son historias que suceden en la actualidad, la segunda parte historias que de alguna forma reescriben cuentos (e incluso alguna historia bíblica) y por último una tercera parte en donde se cuenta parte de la historia del propio escritor. En la primera parte, con un tono pretendidamente realista nos muestra la vida de diversos personajes que de alguna forma están relacionados. Quien hacía muy bien este tipo de historias corales es el fallecido Robert Altman, películas como Vidas cruzadas son un ejemplo a la hora de contar pequeños pedazos de momentos de muchos personajes, de este modo se pierde profundidad pero se gana perspectiva y una pluralidad de voces. Como en muchas películas episódicas hay una disparidad en la calidad y en el interés, si a eso le sumamos el distinto tono de las historias, que no hay demasiado homogeneidad y que sea algo caótica, hace que “Mil cretinos” sea una cinta bastante irregular. Hay historias que resultan chocantes como la del corte, historias que empiezan bien y son divertidas pero que acaban con una cara de desagrado como la protagonizada por Julieta Serrano, historias sin ningún tipo de sentido ni gracia como la del tenedor. Seguramente la mejor de todas por ser la más divertida y lograda es la del escritor. También tiene su punto la historia de la oficinista suicida pero no deja de ser una mera anécdota, un chiste con un poco de gracia.




La segunda parte es quizás de lo mejor de la película. Está planteada como una mezcla de teatro barcelonés de finales del siglo XIX y principios del XX, por sus decorados pintados y con un gran valor artístico, y el cine mudo.  Ninguna de estas historias es original ya que son relecturas de historias de cuentos clásicos como la bella durmiente, Guillermo Tell o Robin Hood en donde hasta tiene cabida una pequeña historia bíblica. Como en la primera parte la irregularidad es lo que predomina, aunque la calidad es bastante mejor. A destacar la historia de Robin Hood protagonizada por Santi Millán.


La tercera parte es quizás la más tonta de las tres, no tiene ni pies ni cabeza, aunque está basada en la propia experiencia de Quim Monzó. Quizás lo mejor es el final que ha puesto Pons y la idea de que a través de la imaginación y la literatura uno puede salir de la mediocridad de la vida como hace el personaje escritor.

No es una película mala, pero no llega, no emociona y pasa un poco desapercibida. Ventura Pons tendrá que buscar una forma mejor para celebrar los veinticinco años de vida de su productora de cine.

“Mil cretins” se estrena el viernes 28 de enero 

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